¿El final de la cuarentena?
Últimamente he estado tan inmersa
en el tema del covid-19 por parte de los “pacientes” que van a vernos. ¿Saben?
Justo en esta semana, el día lunes, enviamos un paquete para un señor que estaba
infectado. Todo fue tan curioso…
Suena el teléfono celular de mi ahora jefa. Se escuchan algunas
preguntas fuera de la rutina, y de repente, me grita: ¡Mija! ¿Puedes checar cuánto
nos cobra Uber por mandar éste pedido?
A continuación, me da su celular, abro la app y anoto la dirección que
me ha proporcionado, -son unos 60 a 130 aprox. por Uber Flash, ¿lo pido? -,
ella da su confirmación y corro a empaquetar el producto en una caja que era de
panecillos de Little Caesars. Antes de cerrarlo me dice, - ponle este palillo
de madera para que pueda abrir el producto. Como el señor está contagiado de
Covid, no creo que tengo palillos en casa-.
El Uber llegó, no llevaba cubre bocas ni guantes. Supuse que mi jefa
bromeaba. Así que no di ninguna precaución al producto. Le entregué el paquete
para el señor “X”, y en mi interior rogaba que él tomará alguna medida de
seguridad.
Al poco rato, suena el teléfono, escucho ahora yo la voz de aquel
sujeto. Se escuchaba agitado, preocupado, algo ansioso. Me pedía hablar
urgentemente con mi jefa, a lo que corrí del escritorio a su oficina. Fue ahí
que escuché que estaba teniendo problemas para respirar y tenía temperatura
alta. ¿Cómo escuché todo eso? Estaba a un lado de ella y la voz del sujeto
sobresalía de la bocina. No sé si esté mejor, pero espero con toda el alma que
sí.
Así fueron pasando los días,
hasta llegar al día miércoles. Suena el interfoni
y corro ahora a la cocina donde alzo la bocina y pregunto quién es, me
responde una mujer diciéndome que viene a comprar producto, que alguien le
recomendó. Voy al escritorio y cojo el desinfectante para poder abrirle. Al
hacerla pasar la noté preocupada. Le muestro donde la atenderán y cierro la
puerta.
Mientras me encontraba
imprimiendo las etiquetas de los pedidos que íbamos a mandar, así como más
instructivos de uso, la señora empieza a decir que su hermano está en Morelos,
y tiene Covid-19, y estando muy grave, ha contagiado ya a su hija de apenas
unos 12 años. Comienza a tener los ojos llorosos, pero la Contadora (mi jefa), le
empieza a explicar que sí le ayudará y pronto se recuperará.
No sé si esté bien el darles a
las personas una esperanza de vida, pero luego recuerdo que la mayor parte del
tiempo llegamos a creer en un Dios, y sin conocer su existencia, le pedimos que
nos ayude. Así que, no tengo una opinión en este caso.
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Ahora, desviándonos un poco de
tema, empecé a notar que, en la radio y televisión, las personas han empezado a
pedir diversos artículos para apoyarse en el día a día. Desde un celular por
despensas o una laptop por refrigeradores.
Platicando sobre esto con mi familia,
nos dimos cuenta que los mexicanos somos bien tontos para algunas cosas. Digo,
muchos se estaban quejando que su celular no sirve para realizar bien la tarea,
pero, ¿dónde quedaron las tablets que se le regalaron a todo nivel primaria
durante el gobierno de EPN? No es por criticar o juzgar, pero muchos decidieron
venderlas, empeñarlas y obtener dinero para quién sabe qué. Ahora bien, sé que
en unos casos el que les dieran un dispositivo electrónico fue mala idea cuando
ni señal de internet tenían como tampoco servicio de luz, sin embargo, son los
pocos casos que he visto que ellos buscan la manera de sobresalir con pocos
recursos.
No sé, a veces pienso que el
gobierno no está enfocado en todos los grupos sociales (como siempre), y aun
así hay algunos gobiernos que fueron mejor que otros. La diferencia, es que
justo en este, lo que debe ser primordial, no lo toman en cuenta.
Han dado no sé cuántas despensas,
regalado pollo crudo y tortillas, oh, y estos dos últimos fueron donados por
comerciantes, no por el gobierno. Y, ¿para cuándo van a poner antenas de
internet y mejorar el servicio de luz? Creo que por ahí podríamos empezar,
antes de haber propuesto las clases en línea. O al menos, hacer lo que hicieron
en una escuela: los maestros preocupados por los alumnos que no tenían
internet, pegaron las tareas en las paredes de la misma. Aunque debieron optar
por ponerle algún plástico para que en temporada de lluvias no se rompan.
De todos modos, espero que las
personas que en verdad necesitan las despensas y un dispositivo para poder
trabajar/ hacer tareas, encuentren la ayuda muy pronto.
Pido una disculpa adelantada por
manejar así este último tema, pero es mi opinión nada más, no trato que alguien
concuerde conmigo.
Hoy, les dejo esta foto. Tengo a
un gran amigo navegando, y me mando esta bella foto, la comparto para
recordarnos la belleza de la naturaleza a distancia.

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