¿Verdad o falsedad? Anécdotas de la ciudad
Y últimamente la calles de la ciudad, se han visto invadidas por "gitanas", si es que así aún puede nombrarse.
En un tiempo esto fue mal visto, tanto que la inquisición las llamaban "brujas", "locas", entre otras cosas, sin embargo ¿qué tan cierto es aquello que nos dicen?
A la mente se me viene lo que siempre dicen "Le leo la mano, le digo su suerte", me provoca un risa, y al mismo tiempo una intriga por saber que me deparará el dichoso futuro...
Una tarde, sentada en el zócalo de la ciudad leyendo un libro, apareció de la nada una mujer, no mayor de 30 años, lucía aún muy joven y para mi sorpresa no me dijo aquella frase. Insistió mucho en que yo dejara que ella me dijera que era lo que escondía mi mirada y mi parte de mi pasado.
Amablemente le dije que le ofrecía el dinero que ella quería, pues no quería saber nada de mentiras, le daba no más de treinta pesos, pero me sorprendió que no quisiera aceptarlos, así que la dejé se sentara a un lado y me dijera lo que tenía que decirme.
No mencionaré sus palabras, pero acertaba cada una conmigo, tal vez estudian psicología (¿una breve clase tal vez?) pero no tengo la menor idea, fue un momento de incertidumbre por querer comprobar aquello.
Después de ello, me hice varias preguntas ¿realmente es verdad lo que dicen o es pura falsedad?
Sólo ellas sabrán el secreto y los demás seguiremos diciendo, tal vez lo que algún día mencionó el filósofo Sócrates "Yo sólo sé que no se nada."
En un tiempo esto fue mal visto, tanto que la inquisición las llamaban "brujas", "locas", entre otras cosas, sin embargo ¿qué tan cierto es aquello que nos dicen?
A la mente se me viene lo que siempre dicen "Le leo la mano, le digo su suerte", me provoca un risa, y al mismo tiempo una intriga por saber que me deparará el dichoso futuro...
Una tarde, sentada en el zócalo de la ciudad leyendo un libro, apareció de la nada una mujer, no mayor de 30 años, lucía aún muy joven y para mi sorpresa no me dijo aquella frase. Insistió mucho en que yo dejara que ella me dijera que era lo que escondía mi mirada y mi parte de mi pasado.
Amablemente le dije que le ofrecía el dinero que ella quería, pues no quería saber nada de mentiras, le daba no más de treinta pesos, pero me sorprendió que no quisiera aceptarlos, así que la dejé se sentara a un lado y me dijera lo que tenía que decirme.
No mencionaré sus palabras, pero acertaba cada una conmigo, tal vez estudian psicología (¿una breve clase tal vez?) pero no tengo la menor idea, fue un momento de incertidumbre por querer comprobar aquello.
Después de ello, me hice varias preguntas ¿realmente es verdad lo que dicen o es pura falsedad?
Sólo ellas sabrán el secreto y los demás seguiremos diciendo, tal vez lo que algún día mencionó el filósofo Sócrates "Yo sólo sé que no se nada."

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